Imágenes de un TEA

TEA: una manera de ver el mundo

Si se nos pide clasificar la miríada de componentes del mundo en dos únicas categorías, seguramente estas serán la de los seres vivos y la de los objetos inanimados. Claramente distinguimos unos de otros, aunque nos pueda costar hallar una definición clara de la vida. En general podemos decir que un ser vivo es un sistema autoorganizado capaz de interactuar con su entorno y obtener de él los elementos que necesita para mantener su actividad.

La vida ha estado evolucionando en la Tierra desde hace unos 4000 millones de años, y en la actualidad se manifiesta en millones de especies distintas, cada una de las cuales constituye una solución específica al problema de la supervivencia. Un murciélago, un pez, una urraca, un elefante, una abeja, o un humano (por ejemplo) ven y sienten la realidad de manera muy diferente, pero ninguno de ellos puede captarla tal como es. Y es que lo importante para la especie es crear un modelo simplificado del mundo que le resulte útil, no que sea cierto.

También entre los individuos de una misma especie se dan variaciones (sin ellas no sería posible la evolución) que dan lugar a modelos más o menos diferentes. Es lo que sucede en el TEA: se trata en esencia de otra manera de ver el mundo (físico y social), y con ella, otra manera de interactuar con él. Comparándolo con el mundo de los ordenadores, es como tener un sistema operativo distinto.

Escape (video creado con Blender 3D en 2008)

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